lunes, 19 de octubre de 2015

LA CAVERNA ... Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 70 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: "Y no te olvides de lo principal".

LA CAVERNA

Cuenta la leyenda que una mu er pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía:

"Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. Pero recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal".

La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal.

La voz misteriosa habló nuevamente. “Tienes solo cinco minutos"

Agotados los cinco minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró.

Recordó, entonces, que el niño quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre.

La riqueza duró poco y la desesperación... para el resto de su vida!

MORALEJA: Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 70 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: "Y no te olvides de lo principal".

Que es para ti lo principal: Dios, la familia, los hijos, los padres, los amigos, la dignidad, la virtud, la integridad, los valores, etc. 

Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre se queda a un lado.

Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial - "Los tesoros del alma".

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL BURRO ... Los hombres nunca logran comprender lo que las mujeres tratan de decirles. No escuchan!

EL BURRO

Un hombre va conduciendo por la carretera cuando de pronto ve que en dirección contraria viene una mujer conduciendo su auto como loca y que al acercarse, baja el vidrio y le grita:

¡BURRO!

El hombre que obviamente no se pudo quedar callado, baja su vidrio y le grita:

¡MULA!

En eso, al doblar la curva, ¡pum! – el idiota se estrella con un gran burro que estaba en medio de la carretera.

MORALEJA: Los hombres nunca logran comprender lo que las mujeres tratan de decirles. No escuchan!

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL LEÓN Y EL MOSQUITO ... No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida. Cuida siempre que la dicha por haber obtenido tus éxitos, no arruinen todo.

EL LEÓN Y EL MOSQUITO

Cierta vez, un Mosquito se le acercó a un León y le dijo: "No le tengo miedo señor León, usted araña con sus garras y muerde con sus dientes. ¡Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón!.

Señor León, usted no es más fuerte que yo, y si cree lo contrario, demuéstremelo. En este mismo momento le desafío a un combate.

Dicho esto, el Mosquito hizo sonar su zumbido y atacó al León picándole muchas veces alrededor de su nariz, donde no tiene pelo.

El León muy incomodado, empezó a arañarse con sus propias garras, hasta que por fin, renunció al combate.

El orgulloso Mosquito hizo sonar nuevamente su zumbido, y voló por doquier alegremente jactándose de su victoria, pero sin darse cuenta, fue a enredarse en la tela de una Araña.

En cuestión de segundos, la Araña se acercó al Mosquito atrapado y antes de devorarlo, el Mosquito se dijo: "Pero que vergüenza conmigo. YO, que he luchado contra los más poderosos y los vencía, voy a perecer a manos de una insignificante Araña.

MORALEJA: No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida. Cuida siempre que la dicha por haber obtenido tus éxitos, no arruinen todo.

Los pequeños pueden vencer a los fuertes con inteligencia y valor, pero no siempre serán invencibles.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Esopo).

EL PESCADOR Y SU SOCIO ... La codicia es una maldición.

EL PESCADOR Y SU SOCIO

Una vez un rey organizó una fiesta y le gustaba el pescado, pero el pescado no estaba disponible.

Un pescador trajo un pez y el portero lo detuvo en la puerta.

El portero le dijo. "Te puedo permitir entrar si me das la mitad de lo que te den".

El pescador estuvo de acuerdo.

El rey estaba muy feliz por haber disfrutado del delicioso pescado.

Entonces pregunto el precio al pescador, y este respondió: "Diez latigazos en la espalda desnuda".

El rey se sorprendió y permitió que le dieran los 10 latigazos al pescador.

Cuando el pescador había recibido cinco latigazos, gritó: "¡Detente, tengo un socio en este negocio. La mitad de las ganancias irá al portero".

El rey entendió la situación y le entrego una buena recompensa al pescador.

El portero recibió cinco latigazos en su espalda desnuda y fue despedido.

MORALEJA: La codicia es una maldición.

Taylor Caldwell dijo: “La codicia es el más feo y detestable de los pecados, porque se alimenta de su propio apetito y nunca se sacia, y su rapacidad aumenta consigo misma”.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

MURIÓ JOSÉ PIRILO ... El que presumiendo anda lo ajeno, termina con los cuernos de la vaca.

MURIÓ JOSÉ PIRILO

Un empleado de una funeraria trabaja de noche, para examinar cuerpos antes que éstos sean sepultados o cremados.

Examina un cuerpo identificado como José Pirilo, que esta pronto para ser cremado y descubre que el difunto posee un pene tan grande como jamás había visto en su vida.

-"Disculpe Sr. Pirilo (piensa el empleado), más no puedo mandarte al crematorio con esa cosa tan grande. Ella tiene que ser conservada para la posteridad".

Con un bisturí remueve el gran pene del muerto, lo guarda en un frasco y se va para la casa. A la primera persona a quien él muestra tal monstruosidad, es a su mujer.

-"Tengo algo increíble para mostrarte, querida. No vas a poder creerlo".

Después, abre el frasco y... al ver el contenido, su mujer grita horrorizada: Oh, mi Dios. Murió Pirilo?

MORALEJA: El que presumiendo anda lo ajeno, termina con los cuernos de la vaca.

- (Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con su moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra).

LA CORNEJA Y LOS PÁJAROS ... El quien se viste con lo ajeno, lo desnudan en concejo. - ¿Es preferible dar lastima con lo de uno que presumir con lo ajeno?

LA CORNEJA Y LOS PÁJAROS

Cuando Júpiter iba a nombrar al rey de los pájaros, los citó para elegir al más hermoso de ellos.

Entonces los pájaros, con ánimo de lavarse y estar presentables, fueron a la orilla de un río.

Pero la corneja, dándose cuenta de su fealdad, se dedicó a recoger las plumas que los pájaros dejaban caer al acicalarse y se las prendió a su cuerpo. Resultó así, aparentemente, ser el más bello de los citados.


El día fijado, los pájaros acudieron a la cita y, entre ellos, la corneja con su multicolor atavío.

Cuando Júpiter ya iba a coronar a la corneja con el premio por su belleza, los pájaros, indignados por su farsa, se le echaron encima. La corneja, completamente desplumada, quedó tal como la naturaleza le había diseñado.

MORALEJA: El quien se viste con lo ajeno, lo desnudan en concejo. - ¿Es preferible dar lastima con lo de uno que presumir con lo ajeno?

Que cada uno construya su propia catedral. - ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas?

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Esopo).

LA VASIJA DE LECHE ... No seas ambicioso de mejor y más próspera fortuna, que vivirás ansioso sin que pueda saciarte cosa alguna.

LA VASIJA DE LECHE

La hija de un granjero llevaba una vasija llena de leche a vender al pueblo, y empezó a hacer planes futuros:

- Cuando venda esta leche, compraré trescientos huevos. Los huevos, descartando los que no nazcan, me darán al menos doscientos pollos.


Los pollos estarán listos para mercadearlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de año tendré suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas.

Cuando esté en el baile todos los muchachos me pretenderán, y yo los valoraré uno a uno.

Pero en ese momento tropezó con una piedra, cayendo junto con la vasija de leche al suelo, regando su contenido.

Y así todos sus planes acabaron en un instante.

MORALEJA: No seas ambicioso de mejor y más próspera fortuna, que vivirás ansioso sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro, mira que ni el presente está seguro.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Jean de la Fontaine).