lunes, 20 de enero de 2014

EL QUETZAL! ... Que con tus alas levantes tu vuelo hasta el cielo.

EL QUETZAL! 

Un día, un cacique maya vio volar a un hermoso quetzal, símbolo de bondad y luz.

Maravillado por su belleza, decretó que era un pájaro real que debía de vivir sólo en el palacio, y ordenó su captura.

Cuando le trajeron la majestuosa ave, lo encerró en una magnífica jaula de oro. Le hizo servir los manjares más exquisitos y convocó a los mejores músicos del imperio para que le hicieran compañía.

Sin embargo, por más que fue rodeado de mil atenciones, el erigido quetzal no fue feliz, se desmejoró y a los pocos días murió.

MORALEJA:  Al igual que el ave quetzal, nosotros también preferimos morir antes de perder nuestra libertad, nuestro derecho a escoger, y las bendiciones que vienen por medio del decreto divino del libre albedrio.

Porque Dios a todos nos hizo libres, hasta a los animales, y absolutamente nadie debe vivir en cautiverio.


Nota:
- Digamos no a la esclavitud y a cualquier restricción injusta de nuestras libertades.


- Si tenemos algún animal o ave en nuestra casa, dejémoslos vivir en libertad.



(Esta historia fue escrita por un autor desconocido y está basada en la leyenda el ruiseñor. La historia con su moraleja, fue coleccionada, y recontada por Max Guerra).

jueves, 16 de enero de 2014

DOS MONJES ZEN CRUZANDO EL RÍO! ... Evitar caer en la trampa de juzgar a los demás.

DOS MONJES ZEN CRUZANDO EL RÍO!

Había una vez dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, vieron a una mujer que lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven, hermosa y atractiva.

- ¿Que te sucede?- le preguntó el más anciano.

- Mi madre se muere. Está sola en casa, al otro lado del río, y yo no puedo cruzar. Lo intenté - siguió la joven, - pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda... Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora... Ahora que habéis aparecido vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar.

- Ojalá pudiéramos - se lamentó el más joven. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Lo tenemos prohibido, lo siento.

- Yo también lo siento, dijo la mujer. Y siguió llorando.

El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo: <sube>.

La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su hatillo de ropa y subió a horcajadas sobre el monje.
Con bastante dificultad, el monje cruzó el rió, seguido por el joven.

Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó al anciano monje con intención de besar sus manos.

- Está bien, está bien - dijo el viejo retirando sus manos, - sigue tu camino.

La mujer se inclinó con gratitud y humildad, recogió sus ropas y corrió por el camino hacia el pueblo.

Los monjes, sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio. Aún les quedaban diez horas de caminata...

Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: Maestro, vos sabéis mejor que yo de nuestro voto de abstinencia. No obstante, cargasteis sobre vuestros hombros a aquella mujer a través de todo lo ancho del río.

- Yo la llevé a través del río, es cierto. Pero ¿qué te pasa a ti que todavía la cargas a la mujer sobre tus hombros?.

MORALEJA: Como el joven monje, muchas veces caemos en la trampa de juzgar a los demás. Después nos quedamos “atorados” en el pasado y nos cuesta dejar ir lo que nos molesta y lo llevamos cargando por la vida dándole la importancia que ya no tiene en el presente.

Abemos personas que gastamos nuestra energía en quejarnos de lo que fue, en lugar de ver las situaciones desde una nueva perspectiva. Es necesario liberarnos de esa carga para caminar feliz por esta maravillosa vida.


(Esta historia fue escrita por Jorge Bucay, en El arte de caer en Pedazos. La historia con su moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra).

CIELO O INFIERNO! … y nosotros, hacia dónde vamos?

CIELO O INFIERNO! 

Cierto día, un sabio visitó el infierno.

Allí, vio a mucha gente sentada en torno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos, a cual más apetitoso y exquisito.

Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado: Tenían que comer con palillos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca.

Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo.

Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares.

En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara desencajada; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados.

Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con los largos palillos al que tenía enfrente.

MORALEJA:  Para vivir en el cielo, se requiere que cada uno de nosotros sirvamos, ayudemos y amemos a todos nuestros semejantes durante nuestro recorrido por esta vida y desarrollando en su plenitud la caridad, que es el amor puro de Cristo.

“Cuando estamos en el servicio de nuestros semejantes, solo estamos en el servicio de nuestro Dios”.



(Esta historia es una leyenda china escrita por un autor desconocido. La historia con su moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra).

EL CABALLO Y EL CERDITO! ... Solo un amigo a dado la vida por nosotros!

EL CABALLO Y EL CERDITO!

Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de determinada raza.

Un día se dio
cuenta que su vecino tenía éste determinado caballo, así que trató día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta que por fin lo consiguió.

Un mes después que hiciera la
compra el caballo enfermó y llamó al veterinario quien le dijo “su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, luego de ese tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho entonces no queda más remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación.

Al día siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito se acercó a él y le dijo:
- “¡Fuerza
amigo! … ¡Levántate de ahí sino vas a ser sacrificado!”.

Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito nuevamente se acercó a éste y le dijo:
- “¡Vamos mi gran amigo! … ¡Levántate sino vas a morir!, … ¡Vamos, anímate, yo te ayudo!”.

Al tercer día el caballo recibió su medicamento y el veterinario al no ver gran mejoría en él le dijo al hacendado: “Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiarle el virus a los demás caballos”.

Cuando los dos hombres se fueron el cerdito se acercó al caballo y le dijo:
- “¡Vamos amigo es ahora ó nunca! … ya no queda más tiempo.  ¡ánimo! … ¡fuerza!
- Yo te ayudo… vamos…uno, dos, tres…despacio…ya casi…eso es…eso es… ahora corre despacio… más rápido…
- Fantástico… ¡Lo lograste amigo! … ¡corre! … ¡corre! … ¡venciste campeón! … ¡¡¡Bravoooo!!!

En eso regresa el hacendado dispuesto a sacrificar al caballo y lo ve corriendo y dice:
- “¡milagro, milagro…! el caballo mejoró…
¡hay que hacer una fiesta!…
 ¡Vamos a matar a este cerdito para festejarlo!

MORALEJA:  Sólo un amigo murió por nosotros, y ese fue Jesucristo. Ninguno otro amigo daría la vida por nosotros, y nosotros nunca la daríamos por ellos. Lo que la mayoría de nosotros hacemos es el de ayudar y servir a los demás mientras no terminemos en la cruz y sacrifiquemos nuestro pellejo.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido, aunque está basada en un cuento de Esopo. La historia con su moraleja fue coleccionada, y recontada con algunos cambios por Max Guerra).

miércoles, 8 de enero de 2014

EL CARPINTERO! ... Hay una placa colgada en nuestro interior que dice: "La Vida Es Un Proyecto de Hágalo Usted Mismo".

EL CARPINTERO! 

Un carpintero ya entrado en años estaba listo para retirarse. Le dijo a su Jefe de sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y disfrutar de su familia.

Él iba a extrañar su cheque mensual, pero necesitaba retirarse. Ellos superarían esta etapa de alguna manera.

El Jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y le pidió que si podría construir una sola casa más, como un favor personal.

El carpintero accedió, pero se veía fácilmente que no estaba poniendo el corazón en su trabajo.

Utilizaba materiales de inferior calidad y el trabajo era deficiente. Era una desafortunada manera de terminar su carrera.

Cuando el carpintero terminó su trabajo y su Jefe fue a inspeccionar la casa, el Jefe le extendió al carpintero, las llaves de la puerta principal.

"Esta es tu casa, dijo, es mi regalo para tí."

Qué tragedia! Qué pena!
Si solamente el carpintero hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, la hubiera hecho de manera totalmente diferente.

MORALEJA: Hay una placa colgada en nuestro interior que dice: "La Vida Es Un Proyecto de Hágalo Usted Mismo".
Así que nosotros somos el carpintero de nuestra vida. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo.
Construyamos con sabiduría y pongamos todo nuestro tiempo, recursos, talentos, esfuerzo y dedicación a cada obra.
Vivamos como si hoy fuera nuestro último día en este hermoso planeta, porque este día merece vivirlo lleno de gozo, paz, gracia, y dignidad.

Nunca olvidemos que nuestra vida ahora, es el resultado de nuestras actitudes, elecciones y obras del pasado. Nuestra vida mañana será el resultado de la semilla que sembramos hoy.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra).

TU VALOR NO CAMBIA! ... Sucios o limpios, abatidos o finamente alineados, para Él somos invaluables.

TU VALOR NO CAMBIA!  

Un orador inició su seminario mostrando al auditorio un billete de $20 dólares.

Dirigiéndose a los 200 espectadores preguntó: "¿Quién quiere este billete?". - Muchas manos se levantaron.

Luego dijo: "Se lo voy a dar a alguno de ustedes, pero primero permítanme hacerle esto...", y lo hizo bolita dejándolo todo arrugado.

Entonces insistió: "¿Quién todavía lo quiere?". - Las manos volvieron a subir.

"Bien", dijo. "¿Y si le hago esto...?", y lo dejó caer al suelo y lo empezó a hollar contra la tierra con su zapato.

Al recogerlo lo mostró al auditorio. Así, todo arrugado y sucio, preguntó: "Y así, ¿todavía lo quieren?". - Las manos se mantuvieron arriba.

"Amigos, han aprendido una lección muy valiosa: No importa todo lo que le haya hecho al billete, ustedes de cualquier manera lo quieren porque su valor no ha disminuido. Sigue valiendo los mismos 20 dólares.

MORALEJA: Muchas veces en nuestras vidas caemos, nos arrugamos, o nos revolcamos en la tierra por las decisiones que tomamos y por las circunstancias que nos rodean. Pero después de cada caída, cada arrugada, y cada revolcada nos levantamos con valentía y seguimos caminando por ese camino angosto que conduce a la vida eternal.

Recuerda siempre que ante los ojos de Dios nunca perdemos nuestro valor, porque Él nos ama a todos por igual, sino lo que perdemos algunas veces son sus bendiciones.

Sucios o limpios, abatidos o finamente alineados, para Él somos invaluables.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra)

LA MARIPOSA! ... Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa.

LA MARIPOSA!

Había un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. A algunas de ellas, el padre sabía responder a otras no.

Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.

El sabio siempre respondía todas las preguntas sin siquiera dudar. Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.

Entonces, una de ellas apareció con una linda Mariposa que usaría para engañar al sabio.

"Que vas a hacer?" - preguntó la hermana,
"Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta".
“Si el dijese que está muerta abriré mis manos y la dejaré volar, si dice que está viva la apretaré y la aplastaré".

Y así cualquiera que sea su respuesta, sería una respuesta equivocada!.

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.

"Tengo aquí una mariposa. Dígame, sabio, está viva o muerta?

Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió

"Depende de ti ..... Ella está en tus manos".

MORALEJA: Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa ..... Nos toca a nosotros escoger que hacer con ella. Somos libres de elegir el bien, la rectitud, y la vida eterna; también somos libres para elegir el mal, el cautiverio y la miseria.
Nosotros elegimos nuestro curso de acción, no somos libres de escoger las consecuencias que conllevan nuestras acciones.
No debemos culpar a nadie de nuestro destino, nosotros somos los únicos responsables.

Seamos mariposas sabias, volemos alto y sublime hasta llegar al cielo.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra)

ELLA NO SABE QUIÉN SOY! ... Que es el amor verdadero?

ELLA NO SABE QUIÉN SOY!  

Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar.

El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.
Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo.

Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

- El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa.

Le pregunté sobre la salud de ella.

- El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.
- Me respondió que hacía tiempo que ella no sabía quién era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quién es usted?’ 
- Él sonrió y me acarició la mano.

“Ella no sabe quién soy,  pero yo aún se quién es ella.”

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé:

“Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida.”

MORALEJA: El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será. El Amor Verdadero ama con toda la mente, cuerpo, alma y corazón. El Amor Verdadero todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, y todo lo soporta. El Amor Verdadero nunca deja de existir, nace, crece y reproduce pero jamás ha de morir.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con su moraleja, fue coleccionada y recontada por Max Guerra).

domingo, 5 de enero de 2014

LAS CAJAS! ... Olvidemos el pasado que nos trajo algunas lluvias de dolor, tristezas y penas.

LAS CAJAS! 

Tengo en mis manos dos cajas que un buen amigo me regalo para guardar mi vida.
Me dijo: Pon tu dolor, tus tristezas y penas en la negra …y… todas tus alegrías y bendiciones en la dorada.

Decidí seguir el sabio concejo de mi buen amigo.
Durante mi vida, he puesto todo mi dolor, mis tristezas y penas en la negra, y todas mis alegrías y bendiciones en la dorada.
Pero mientras la dorada se fue poniendo muy pesada la negra permanecía tan liviana como antes.

Con curiosidad abrí la caja negra para saber por qué seguía tan liviana y encontré que en el fondo de la caja había un agujero por el cual se habían ido todo mi dolor, mis tristezas y mis penas.

Pensé en voz alta - ¿A dónde habrán ido a parar todo lo que estaba dentro de la caja negra?
y después mi corazón me dijo en voz baja:
- No preguntes más y camina la vida en pos de la excelencia, la vida eterna y la exaltación.

MORALEJA:
- Olvidemos el pasado que nos trajo algunas lluvias de dolor, tristezas y penas.
- Enfoquémonos en vivir una vida feliz, en paz y sanamente, ya que nuestra vida está llena de alegrías en donde sobreabundan las bendiciones las cuales son incontables y eternas.


(Esta historia fue escrita por un autor anónimo. La historia con moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra).

EL RICO Y EL POBRE! ... ¿De qué está lleno tú corazón?

EL RICO Y EL POBRE!

Un hombre rico le regala a un hombre pobre una canasta llena de basura.

El hombre pobre le sonrió!… y corrió con la canasta, la vació y la llenó de flores,
… y se la regaló al regresar.

El hombre rico se asombró y le preguntó:
¿Porque me has dado flores?
Si yo te di basura! – si solo basura!

El hombre pobre le dijo:
"Porque cada quien da lo que tiene en su corazón”.

MORALEJA:
¿De qué está lleno tú corazón?
– De caridad o de egoísmo.
– De humildad o de orgullo.
– De modestia o de jactancia.
– De sencillez o de vanidad.
– De amor o de antipatía.
– De igualdad o de discriminación.
– De flores o de basura.


(Esta historia con moraleja fue escrita, o coleccionada, y recontada por Max Guerra. Basado en un cuento oriental árabe con autor anónimo).

LA BOTELLA! ... La fe es la certeza de lo que se espera.


LA BOTELLA! 

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llego a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas, sin techo.

El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomo la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.

Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y leyó el mensaje que contenía: "Amigo, usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de irse".

El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua!
De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, el podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella seria desperdiciada.

Que debiera hacer?
Derramar el agua y esperar a que saliese agua fresca, … o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?
Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?

Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero nada pasaba.

La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia...Agua fresca, cristalina.

Lleno la botella y bebió ansiosamente, la lleno otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la lleno de nuevo para el próximo viajante, la lleno hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:

"Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente".

MORALEJA: La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción y esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas.
– La fe es una elección individual que cada persona debe buscar, desarrollar y cultivar. Si la utilizamos apropiadamente, tiene resultados de alcance extraordinario ya que puede transformar nuestra vida y convertirla en una sinfonía de gozo y felicidad. La fe, es un principio de acción y poder... y el que la tenga en el último día le ira bien.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con la moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra).

LA CARRERA EMOTIVA! ... Lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer.

LA CARRERA EMOTIVA!  
- En honor a las olimpiadas especiales.

Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas “Olimpiadas especiales”, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de sí, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar.

Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron: TODOS.

Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: “Listo, ahora vas a ganar”. Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada.

El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy.

MORALEJA: Porque en el fondo, todos nosotros sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de esta vida no es que cada uno de nosotros gane en forma individual sino que: TODOS JUNTOS GANEMOS.

NOTA PERSONAL: Quiero agradecer a todas las personas que me han ayudado incondicionalmente durante mi vida a levantarme en cada tropiezo y en cada caída, por culpa de mis debilidades, flaquezas, pecados y orgullo.

Ojalá que todos seamos capaces de disminuir el paso para ayudar a alguien que en cierto momento de su vida tropezó y que necesita de nuestra ayuda para continuar por ese camino angosto y estrecho que conduce a la vida eterna.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia fue coleccionada, y recontada por Max Guerra. Fue basada en una historia real ocurrida durante las olimpiadas especiales en Seattle de 1976).

ORACIÓN DE UN NIÑO! ... Nuestros hijos son el televisor de nuestro hogar. No los remplacemos.

ORACIÓN DE UN NIÑO!  

Un niño, poco antes de dormir hizo una oración y dijo:
Señor esta noche te pido algo especial, por favor conviérteme en un televisor.

Quisiera ocupar su lugar para poder vivir lo que vive él en nuestra casa. Me gustaría tener un cuarto especial para mí en donde reunir a todos los miembros de mi familia a mí alrededor.

Quisiera sentir el cuidado especial e inmediato que él recibe cuando algo no está bien. Ser tomado en serio cuando hablo y convertirme en el centro de atención al que todos quieren mirar y escuchar, sin ser interrumpido ni cuestionado.

Quisiera tener la compañía de mi papá cuando llega a casa aunque venga cansado del trabajo. Que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen para estar conmigo.

Quisiera divertirlos a todos aunque a veces no les diga nada. Y vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar algunos momentos a mi lado.

Señor no te pido mucho, sólo vivir lo que vive cualquier televisor.

MORALEJA: Si tenemos el gozo y la bendición de tener hijos alrededor de nosotros cada día, permitamos que ellos sientan en su alma que son nuestro único televisor. Dediquémosle nuestro tiempo, espacio, y atención que ellos desean y esperan de nosotros. Escuchémoslos y tengamos una comunicación constante y saludable con nuestros hijos. Expresemos regularmente nuestro amor, cariño, aprecio, admiración y que ellos sepan que les amamos incondicionalmente y que son nuestros mejores amigos.

Si nuestros hijos viven lejos: Invitémoslos a venir a casa, si las circunstancias lo permiten visitémoslos. Tomemos tiempo para escribir y enviarles cartas, correos por email, mensajes electrónicos, chatear, skypear o simplemente llamarlos por teléfono, aunque ellos no hagan lo mismo.

Nuestros hijos son el televisor de nuestro hogar. No los remplacemos!


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).


SOLTAR LA CARGA QUE LLEVAMOS! ... No carguemos con el peso del odio y del resentimiento.

SOLTAR LA CARGA QUE LLEVAMOS!

Un maestro narró a sus discípulos el siguiente relato:

- Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra, igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar.

¿Qué piensan ustedes de ese hombre? Preguntó el maestro.

- Qué es un necio - respondió uno de los discípulos.
¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?

Dijo el maestro: - Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos.

Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.

Así dijo el Maestro, y los discípulos se hicieron el propósito de no cargar nunca el peso del odio o del resentimiento.

MORALEJA: Nunca más carguemos con el peso del odio y del resentimiento. Debemos de perdonar las ofensas de manera sincera y completa, además debemos de olvidarlas y nunca más recordarlas. Hay que hacerlo sin tomar en consideración si nuestro antagonista se arrepiente o no, ni cuán sincera sea su transformación, ni tampoco si nos pide o no perdón.

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; … más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14–15).

Nunca olvidemos que el Señor nos juzgará con la misma medida con que nosotros midamos. Si somos severos, no debemos esperar otra cosa que severidad. Si somos misericordiosos con los que nos ofendan, Él será misericordioso con nosotros en nuestros errores. Si no perdonamos, Él nos dejará envueltos en nuestros propios pecados.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

MAESTRA, ¿QUÉ ES EL AMOR? ... El amor es algo que se siente. Hay que tener sensibilidad para vivirlo.

MAESTRA, ¿QUÉ ES EL AMOR? 

Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó: Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados.

Cuando volvieron, la maestra les dijo: Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.

El primer alumno respondió: Yo traje esta flor… ¿no es bonita?

El segundo alumno respondió: Yo traje esta mariposa… ¿no es única?

A continuación, otro alumno dijo: Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.

Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.

La maestra se dirigió a ella: Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?

La niña, tímidamente, respondió: Lo siento, seño.
- Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo.
- Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna.
- Vi también al pichoncito en su nido, pero al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí.

Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?

La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.

MORALEJA: El amor es algo que se siente. Hay que tener sensibilidad para vivirlo.
El amor es el afecto intenso y el cariño incondicional que uno tiene hacia una persona, animal o cosa.
El amor nutre y sostiene la fe en Dios, es una fuente de fortaleza y aleja el temor.
La felicidad viene al poner el bienestar de los demás por encima del nuestro; eso es lo que significa el amor.

“Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Juan 13:34).
De esta sencilla frase depende el éxito de cada matrimonio y familia. Si la amamos con todo nuestro corazón, alma y mente, convertimos a una familia común y corriente en una familia extraordinaria y eterna.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

viernes, 3 de enero de 2014

LA NIÑA DE LAS MANZANAS! ... ¿Somos nosotros Jesús?

LA NIÑA DE LAS MANZANAS!  

Un grupo de vendedores fue a una convención de ventas. Todos le habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el viernes por la noche.

Sin embargo, la convención terminó un poco tarde, y llegaron retrasados al aeropuerto. Entraron todos con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos.

De repente, y sin quererlo, uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas. Las manzanas salieron volando por todas partes. Sin detenerse, ni voltear para atrás, los vendedores siguieron corriendo, y apenas alcanzaron a subirse al avión.

Todos menos uno. Éste se detuvo, respiró hondo, y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas. Le dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde.

Luego se regresó a la terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo. Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la dueña del puesto era una niña ciega. La encontró llorando, con enormes lágrimas corriendo por sus mejillas.

Tanteaba el piso, tratando, en vano, de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba, vertiginosa, sin detenerse; sin importarle su desdicha. El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió a la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente.

Mientras lo hacía, se dio cuenta de que muchas se habían golpeado y estaban magulladas. Las tomó y las puso en otra canasta. Cuando terminó, sacó su cartera y le dijo a la niña: "Toma, por favor, estos cien pesos por el daño que hicimos. ¿Estás bien?"

Ella, llorando, asintió con la cabeza. El continuó, diciéndole, "Espero no haber arruinado tu día".

Conforme el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó: "Señor...".

Él se detuvo y volteó a mirar esos ojos ciegos. Ella continuó: "¿Es usted Jesús...?"

Él se paró en seco y dio varias vueltas, antes de dirigirse a abordar otro vuelo, con esa pregunta quemándole y vibrando en su alma:

"¿Es usted Jesús?”

MORALEJA: Somos nosotros Jesús! - Que estamos haciendo cada día para parecernos más a Él.
Predicar y hablar sobre el evangelio no significa nada si no llevamos una vida en armonía perfecta con las enseñanzas y el ejemplo de Jesús.
Mostremos nuestra Fe por medio de nuestras obras, nuestra diligencia, nuestra fidelidad y nuestras energías, porque por medio de nuestros frutos nos conocerán.

Seamos la luz del mundo por medio del servicio, la caridad y el amor hacia nuestros semejantes.
Hoy es un hermoso día para comenzar y ponernos a trabajar, no escondamos más esa luz sino irradiémosla a lo largo de nuestra vida.


(La historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

EL VALOR DE CADA UNO! ... Tratemos a todos por igual, no despreciemos, ni discriminemos a nadie.

EL VALOR DE CADA UNO! 

Un niño entró en una tienda de animales y preguntó el precio de unos cachorros que estaban en venta.

- Entre 30 y 50 euros, respondió el dueño.
...
El niño sacó unas monedas de su bolsillo y dijo:

- Sólo tengo 2 euros...¿Podría ver los perritos?

El dueño de la tienda sonrió y llamó a Fifi, la madre de los cachorritos, que vino corriendo, seguida de cinco bolitas de pelo. Uno de los cachorritos venía de último y caminaba con dificultad.

El niño, señalando a aquel cachorrito, preguntó:

- ¿Qué le ha pasado?

El dueño de la tienda le dijo que el veterinario le había examinado y descubrió que tenía un problema en el hueso de la cadera, de manera que siempre caminaría con dificultad.

El niño se animó y dijo con los ojos llenos de alegría:

- ¡Ése es el perrito que quiero comprar!

El dueño de la tienda respondió:

- No, a este no lo puedes comprar. Si de veras lo quieres, te lo regalo.

El niño guardó silencio y con los ojos llenos de lágrimas, miró fijamente al dueño de la tienda y le dijo:

- Yo no quiero que usted me lo regale. Este perrito vale igual que cualquiera de los otros y yo voy a pagarlo todo.
Le doy ahora 2 euros, y le iré pagando cinco euros cada mes, hasta pagar todo.

Sorprendido, el dueño de la tienda le contestó:

- ¿Cómo vas a comprar este perrito? Nunca podrá correr, saltar o jugar contigo y con los otros perritos.

El niño, muy serio, se agachó y se descubrió lentamente la pierna izquierda, dejando ver la prótesis que usaba para andar... Y, mirando al dueño de la tienda le respondió:

- Mire...a mí me falta una pierna...Yo no corro muy bien y el perrito va a necesitar de alguien que lo entienda.

MORALEJA: Tratemos a todos por igual, no despreciemos ni discriminemos a nadie a causa de sus discapacidades, imperfecciones, debilidades, pruebas, situación económica, nacionalidad, color, raza, religión, orientación sexual o estado familiar.
Seamos personas libres de odio, racismo, hipocresía, y creernos más que los demás.

Aceptemos, amemos y sirvamos a todas las personas tal y como son. Hagámoslo con respeto, compasión, tolerancia, sensibilidad y sinceridad.


(Esta historia fe escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

MANOS QUE ORAN! ... Siempre hay que saber valorar y agradecer los bienes recibidos.

MANOS QUE ORAN! 

Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg en Alemania, vivía una familia con 18 niños. Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.

A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Albrecht Durer tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.

Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas de sus obras, o como fuera necesario.

Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia.
Albrechtt Durer ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.

Albert comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció por los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durer se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios una realidad.

Sus palabras finales fueron: "Y ahora, Albert hermano mío, es tu turno.
Ahora puedes ir tú a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti".

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba Albert, quien tenía, el rostro empapado en lágrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras murmuraba una y otra vez: "No... no... no...".

Finalmente, Albert se puso de pie y secó sus lágrimas. Miró por un momento a cada uno de aquellos seres queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla de aquel le dijo suavemente: "No, hermano, no puedo ir a Nuremberg.

Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... mucho menos podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano... para mí ya es tarde".

Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durer pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Lo que es más, seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa.

Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch Durer dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente "Manos", pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambió el nombre a la obra por el de "Manos que oran".

La próxima vez que veas una copia de esta creación, mírala bien.
Permite que sirva de recordatorio, si es que lo necesitas, de que nadie, nunca, ¡triunfa solo!

MORALEJA: Siempre hay que saber valorar y agradecer los bienes recibidos. Pequeños o grandes, todos son para nuestro beneficio.
Debemos siempre tener un corazón lleno de gratitud por todas aquellas personas que durante nuestra vida nos han compartido sus recursos, enseñanzas, habilidades, talentos, habilidades, dones y tiempo.
Agradecidos por toda la ayuda y servicio recibido, y sobre todo por el amor profundo que nos han brindado.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

LAS SABANAS SUCIAS! ... Antes de opinar, verifiquemos todos los hechos.

LAS SABANAS SUCIAS! 

Una pareja de recién casados se mudó a un barrio muy tranquilo.

En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer observó a través de la venta, que una vecina colgaba las sábanas en el tendedero.

- ¡Qué sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero! - dijo la mujer
- Quizás necesite un jabón nuevo o alguien que le enseñe a lavar.
- ¡Si yo fuese su amiga, le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar las sábanas.

El marido miró y se quedó callado.

Una semana después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas en el tendedero y la mujer repetía su discurso a su marido.
- ¡Nuestra vecina continua colgando las sábanas sucias!
- ¡Si yo fuese tan tímida, le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar las sábanas.

En la segunda y tercera semana, la mujer seguía repitiendo su discurso a su marido, juzgando a la vecina con sus sábanas sucias.

Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas bien limpias, y entusiasmada fue a decir al marido.
- ¡Mira, ella aprendió a lavar las sábanas!
- ¿Será que la otra vecina le enseñó? … - Por qué yo no hice nada.

El marido calmosamente respondió:
- ¡No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los cristales de nuestra ventana!

MORALEJA:
La vida es así: todo depende de la limpieza de nuestra ventana, a través de la cual observamos los hechos.
Por eso antes de opinar, verifiquemos todos los hechos.
No tomemos partido en los problemas personales, familiares y matrimoniales de otros.
Evitemos la crítica destructiva y no juzguemos a los demás.

Antes de ver la paja que está dentro del ojo de los demás, miremos primero nuestras propias debilidades, flaquezas, limitaciones y defectos. Lavemos los cristales de nuestra ventana del corazón para poder ver con claridad la limpieza del corazón de los demás.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

VOLAR SOBRE EL PANTANO! ... Volemos alto hasta el cielo y alejémonos muy lejos del pantano.

VOLAR SOBRE EL PANTANO! 

Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.

Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el pájaro se dió cuenta de que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso.

MORALEJA: Sacudámonos el cieno y limpiemos nuestras alas, volemos alto hasta el cielo y alejémonos muy lejos del pantano.

Nuestras debilidades, desafíos y problemas, son como el ventarrón que quieren destruir nuestra guarida. Nosotros somos libres de escoger si deseamos elevar el vuelo, lo cual requiere humildad, esfuerzo, dedicación y perseverancia, o morir en el fracaso cuando no luchamos y nos damos por vencidos.
Nunca es tarde para corregir y seguir hacia nuestro destino. No importa las oportunidades que hayamos dejado pasar, no importa lo que hayamos vivido, no importa los errores y pecados que hayamos cometido, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir basta, para oír el llamado que nos invita a buscar la perfección, lo sublime y lo bueno.

Nunca nos rindamos! – Arranquemos hoy nuestro vuelo y sigamos firme hacia adelante.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

AGUANTA UN POCO MAS! ... los diversos hornos que tenemos que pasar para volvernos perfectos.

AGUANTA UN POCO MAS!

Se cuenta que alguna una vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas.

En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita.
"Me Permite ver esa taza?", preguntó la Señora, "nunca he visto nada tan fino como eso!"
En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.

La tacita le comentó: "Usted no entiende! - Yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo!
Hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo.

Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente.
Llegó un momento en que me desesperó y le grité Por favor! - Ya déjame en Paz!".
Pero sólo me sonrió y me dijo "aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor!
Me pregunté por qué mi creador querría quemarme, así que toqué la puerta del horno.
A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decían:
"aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Finalmente se abría la puerta.

Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara.
"Así está mucho mejor!" me dije a mi misma,
pero apenas y me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome. El olor de la pintura era horrible!
Sentía que me ahogaría! "Por favor detente!" le gritaba yo a mi creador,
pero, El sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía
"aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Al fin dejó de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno!
No era un horno como el primero, sino que era mucho más caliente!
Ahora sí estaba segura que me sofocaría!
Le rogué y le imploré que me sacara! Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo
"aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

En ese momento me di cuenta que no había esperanza!
Nunca lograría sobrevivir a ese horno!
Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abría la puerta y mi creador me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera.
Allí me dejó un momento para que me refrescara.
Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: "Mírate! Esta eres tú!"
Yo no podía creerlo! - Esa no podía ser yo! - Lo que veía era hermoso!

Mi creador nuevamente me dijo: "Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado.

También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras. Ahora tú eres un producto terminado! - Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!"

MORALEJA: ¿Puedes visualizar las diferentes pruebas de la vida como los diversos hornos que tuviste para volverte perfecto?

Nosotros somos la tacita en las manos del mejor alfarero: Dios
Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros. Él es el artesano y nosotros somos el barro con el cual trabaja. Él nos amolda y nos da forma para que lleguemos a ser una pieza perfecta y podamos cumplir con Su voluntad.
Confiemos en Sus amorosas manos, aunque muchas veces no comprendamos por qué permite nuestro sufrimiento.

AGUANTA UN POCO MÁS Y SEREMOS EL HIJO(A) QUE EL SOÑO PARA TODA LA ETERNIDAD.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

SUELTA LA CUERDA! ... ¿Y nosotros que tan aferrados estamos a nuestra cuerda?

SUELTA LA CUERDA!

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo tanto subió sin compañeros.


Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.

La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.

Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.

En ese momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: AYÚDAME DIOS MIO¡¡¡

De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- Sálvame Dios mío

- ¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDA SALVAR?
- Por supuesto Señor

- ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda.

Cuenta el equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda... A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO...

MORALEJA: ¿Y nosotros que tan aferrados estamos a nuestra cuerda? … ¿Nos soltaríamos?

La certeza, la esperanza y la acción nos permiten caminar hasta el borde de la luz y dar unos cuantos pasos en la oscuridad, esperando y confiando en que la luz se mueva e ilumine el camino. Esa luz es Cristo, la fe está firmemente ligada a la esperanza en Cristo para obtener nuestra redención, vida eterna y exaltación.

Nunca olvidemos que: “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

jueves, 2 de enero de 2014

UN MILAGRO DE GUERRA! ... Las oraciones de otros nos trae bendiciones y muchas veces milagros.

UN MILAGRO DE GUERRA!

Durante la guerra en Korea, un hombre fue gravemente herido en un campo de batalla en Heartbreak Ridge. Sus amigos estaban cubiertos en una cueva de zorros como a 10 metros del lugar cuando este fue herido en una emboscada.

Mientras el fuego continuaba, los otros hombres discutían entre ellos que hacer. Pero como el fuego era intenso era difícil seguir arrastrándose y traer a su compañero herido, pues eso significaría la misma muerte.

Por un rato nadie se movía. Los hombres que estaban en la cueva podían escuchar a su compañero herido clamar por ayuda. Entonces uno de los hombres que estaba en la cueva empezó a mirar el reloj. No podía quitar la vista del mismo. Todos los demás lo notaron y empezaron a preguntarle cosas, pero el soldado no dejaba de mirar el reloj y permanecer en silencio.

De repente, el hombre del reloj saltó de la cueva y se arrastró hasta donde estaba su compañero herido. Lo tomó por la solapa del uniforme, y de una manera lenta empezó a regresar a la cueva, todo mientras el ataque era intenso a su alrededor.

Sorprendentemente ambos lograron llegar a la cueva del zorro sin ser heridos por bala alguna. Luego que el fuego cesara, le preguntaron al héroe que salvó a su compañero ¿porque había esperado tanto tiempo para rescatar a su amigo?

A lo cual el respondió: “Mi madre me dijo que a la misma hora exactamente, todos los días, ella estaría orando por mí. Y de acuerdo a mi reloj, dejé la cueva exactamente cuando ella empezó a orar.

MORALEJA: Las oraciones de otros nos trae bendiciones y muchas veces milagros, especialmente las de mamá.
Siempre debemos orar por el bienestar de los demás y por nuestros hijos para que Dios derrame sobre ellos una tormenta de bendiciones y milagros.

Nunca olvidemos que todos somos hijos de Dios y Él nos ama, conoce nuestras necesidades y desea que nos comuniquemos con Él mediante la oración. Al formarnos el hábito de dirigirnos a Dios por medio de la oración, llegaremos a conocerle y a acercarnos aún más a Él; nuestros deseos llegarán a ser más como los de Él. Podremos obtener para nosotros mismos y para otras personas las bendiciones que Él está dispuesto a dar si tan sólo se las pedimos con fe.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

LA CARRETA VACÍA! ... La humildad consiste en inclinar nuestra cabeza ante Dios.

 
LA CARRETA VACÍA!

Un día caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
¿Además del canto de los pájaros, escuchas alguna cosa más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le Res...pondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta "eso es" dijo mi padre, es una carreta vacía.

 Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió: es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido...cuant más vacía la carreta mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto que habló demasiado, interrumpo la conversación de los demás, siendo inoportuno, presumiendo lo que tengo, sintiéndome prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

MORALEJA: La humildad consiste en inclinar nuestra cabeza ante Dios, y Dios nos enriquece el alma cuando nos despojamos de todo porque la mejor medicina para las enfermedades del alma es un buen arrepentimiento.

Ser humilde es reconocer con agradecimiento nuestra dependencia del Señor y comprender que tenemos la necesidad constante de recibir Su apoyo. La humildad es el reconocimiento de que nuestras aptitudes y talentos son dones de Dios; no es señal de debilidad, de timidez, ni de temor, sino una indicación de que sabemos de dónde proviene nuestra verdadera fortaleza. Podemos ser humilde y, a la vez, ser audaz y valiente.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

EL ANILLO DEL REY! ... No nos rindamos, todo lo que vivimos en esta vida, pasará.

EL ANILLO DEL REY!

Una vez, un rey citó a todos los sabios de la corte, y les manifestó:


"Me he mandado hacer un precioso anillo con un diamante con uno de los mejores orfebres de la zona.

Quiero guardar oculto dentro del anillo, algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación o desorientación.

Me gustaría que ése mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de forma tal, que quepa debajo del diamante de mi anillo".

Todos aquellos que escucharon los deseos del Rey. Eran grandes sabios, eruditos que podrían haber escrito grandes tratados ... pero ¿pensar en un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo del diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada que se ajustara a los deseos del poderoso Rey.

El rey, tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él, cuando su madre había muerto. Era tratado como de la familia, y gozaba de un enorme respeto de todos.

El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo: "No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje."

"Cómo lo sabes?", preguntó el Rey".

"Durante mi larga vida en el palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un místico. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó yo lo acompañé hasta la puerta para despedirlo, y como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje".

En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

- "Pero no lo leas." - dijo. Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida a una situación".

Ese momento no tardó en llegar. Algún tiempo después el país fue invadido y el rey perdió el reino.

Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa. y frente a él, había un precipicio y un profundo valle, caer por él sería fatal. No podía volver atrás porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trotar de los caballos, las voces, la proximidad de sus perseguidores.

Fue entonces, cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento.

Simplemente decía: "ESTO TAMBIÉN PASARÁ"

Fue en ése momento en que fue consciente de que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto, es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.

El rey, se sintió profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel. volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente sus ejércitos. y reconquistó su reinado.

Ese día en que entraba nuevamente victorioso a su ciudad, hubo una gran celebración con música, bailes... y el rey. se sentía muy orgulloso de sí mismo. En ése momento, nuevamente el anciano estaba a su lado, y fue cuando le dijo:

"Apreciado rey, ha llegado el momento para que leas nuevamente el mensaje del anillo".

"¿Qué quieres decir?", preguntó el rey. "Ahora estoy viviendo una situación de euforia, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo".

"Escucha", dijo el anciano. "Este mensaje no es únicamente para situaciones desesperadas. También es para situaciones placenteras. No es solo para cuando te sientas derrotado; también es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero".

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "ESTO TAMBIÉN PASARÁ"

Y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.

MORALEJA: No nos rindamos y aguantemos un poco más ya que todo lo que vivimos en esta vida terrenal pasará. Como el día y la noche, ningún acontecimiento, ni ninguna emoción son permanentes.
Hay momentos de alegría y llenos de bendiciones, también hay momentos de tristeza y llenos de pruebas. Simplemente aceptémoslos, porque todo eso pasará.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada con algunos cambios por Max Guerra Moscoso).

EL ALACRÁN! ... No cambiemos nuestra naturaleza y forma de ser si alguien nos hace daño.


EL ALACRÁN!

Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó.
Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

"Perdone, ¡pero usted es terco! - ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?".

El maestro respondió:  "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

MORALEJA: No cambiemos nuestra naturaleza y forma de ser si alguien nos hace daño, siempre sirvamos a los demás con amor incluyendo a nuestros enemigos, si es que tenemos alguno. Demostremos nuestro amor por los demás con actos de compasión y servicio incondicional.

Nuestro nombre es Amor… debemos dar amor y servicio a todas las personas sin importar su nacionalidad, raza, color, sexo, religión, ideología política, situación familiar, económica, social e incapacidades.

Nunca olvidemos que todos somos una gran familia, todos somos hermanos y hermanas. Hijos e hijas de un Dios que nos ama, sirve y bendice a todos.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

EL AGUA QUE QUERIA SER FUEGO! ... Aceptemos quien realmente somos.

EL AGUA QUE QUERIA SER FUEGO!

Ya estoy cansada de ser fría y de correr río abajo. Dicen que soy necesaria. Pero yo preferiría ser hermosa. Y encender entusiasmos. Y hacer arder el corazón de los enamorados y ser roja y cálida.

Dicen que yo purifico lo que toco, pero más fuerza purificadora tiene el fuego. Quisiera ser fuego y llama.

Así pensaba el agua de un río de montaña. Y, cómo quería ser fuego, decidió escribir una carta a Dios y pedir que cambiara su identidad.

"Querido Dios: tú me hiciste agua, pero quiero decirte con todo respeto que me he cansado de ser transparente. Prefiero el color rojo para mí. Desearía ser fuego. - ¿Puede ser?.

Señor, tú mismo te identificaste con la zarza ardiente y dijiste que habías venido a poner fuego en la tierra. No recuerdo que nunca te compararas con el agua. Por eso, creo que comprenderás mi deseo. No es un simple capricho. Yo necesito este cambio para mi realización personal".

El agua, salía todas las mañanas a su orilla para ver si llegaba la respuesta de Dios. Una tarde pasó una lancha muy blanca como la nieve y dejó caer al agua un sobre muy rojo .

El agua lo abrió y lo leyó:
"Querida hija: me apresuro a contestar tu carta. Parece que te has cansado de ser agua, yo lo siento mucho porque no eres un agua cualquiera. Tu abuela fue la que me bautizó en el Jordán, y yo te tenía destinada a caer sobre la cabeza de muchos niños. Tú preparas el camino del fuego. Mi Espíritu no baja a nadie que no haya sido lavado por ti. El agua es siempre primero que el fuego."

Mientras el agua estaba embebida leyendo la carta, Dios bajó a su laso y la contempló en silencio. El agua se miró a sí misma y vió el rostro de Dios reflejado en ella.

Y Dios seguía sonriendo, esperando una respuesta.
Ella comprendió que el privilegio de reflejar el rostro de Dios, sólo lo tiene el agua limpia.
Suspiró y dijo: “Sí Señor, seguiré siendo agua, seguiré siendo tu espejo. Gracias."


MORALEJA: Aceptemos quien realmente somos. Cada uno de nosotros es único, peculiar y muy especial. Amémonos!
- Muchas veces no estamos conformes con lo que somos y anhelamos ser como otros pensando que no somos capaces de lograr lo que estos otros han logrado. Nos olvidamos que Dios nos ha dado la capacidad para transformar al mundo que nos rodea. Sólo necesitamos ponernos en Sus manos y estar dispuestos a que Dios haga la obra a través de nosotros.

En esta vida hay muchísimos ejemplos de personas que lograron transformar vidas siendo lo que eran. Personas que lo “poco” que eran ante los ojos de los demás y quizás ante los suyos, se convirtió en un tesoro inigualable en las manos de Dios.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

LA PARÁBOLA DEL MATRIMONIO! ... El amor perdura, si vuelan juntos pero jamás atados.

LA PARÁBOLA DEL MATRIMONIO!
Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos - empezó el joven.

- Y nos vamos a casar - dijo ella.

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.

- Por favor - repitieron - ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo...- dijo el viejo después de una larga pausa
- Pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa - dijeron los dos -. Lo que sea - ratificó Toro Bravo.
- Bien, dijo el brujo.

Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?
Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?
La joven asintió en silencio.

Y tú, Toro Bravo, deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta.

¡Salgan ahora!

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

El viejo les digo: Ahora tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres. El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros.

El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

MORALEJA: Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro.

Si quieren que el amor entre ustedes perdure y sea eterno, VUELEN JUNTOS PERO JAMÁS ATADOS.

Eso significa que trataran sinceramente de perfeccionarse por medio del desarrollo y un progreso continuo. Significa que la relación matrimonial no se abandonará frívolamente cuando surja el desacuerdo, la contención o cuando los tiempos se pongan difíciles. Significa que los problemas y las diferencias tendrán que solucionarse porque no van a desaparecer. Significa que el amor será más y más fuerte con el tiempo y que se extenderá más allá de la tumba.


(La historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

UN PASEO POR EL CIELO! ... Seamos agradecidos todos los días de nuestra vida.


UN PASEO POR EL CIELO!

Anoche soñé que estaba en el Cielo y que un ángel me servía de guía para mostrarme los alrededores.

Caminaba lado a lado a través de un largo salón de trabajo lleno de ángeles.

Mi ángel guía se detuvo enfrente de la primera sección y dijo: “Ésta es la sección de "Receiving“
Aquí todas las peticiones hechas a Dios en oración son recibidas.

Miré alrededor del área, estaban extremadamente ocupados y eran tantos los ángeles sorteando peticiones de todas partes del mundo, que quedé impresionado.

Luego pasamos a través de un largo corredor hasta que llegamos a la segunda sección.
El ángel me dijo entonces: “Ésta es la sección de empaque y despacho"
Aquí, la gracia y las bendiciones que fueron solicitadas por las personas son procesadas y entregadas a aquellos seres vivos que las pidieron.

Noté cuán ocupados estaban allí también. Había muchísimos ángeles trabajando muy duro, eran muchas las bendiciones siendo enviadas a la tierra.

Finalmente, en el punto más lejano del corredor nos detuvimos en una puerta de una sección muy pequeña.
Para mi gran sorpresa, había sólo un ángel sentado allí, y con muy poco que hacer;
“Éste es el cuarto de confirmación de recibo", me informó el ángel...
Parecía un poco apenado.

¿Cómo es que hay tan poco trabajo aquí?, le pregunté.
"Muy triste", suspiró el ángel, "Luego de que las personas reciben las bendiciones que solicitaron, muy pocos envían la confirmación de recibo de vuelta"

“¿Y cómo se debe confirmar el recibo de una bendición?“
Le pregunte al ángel. "Muy simple", me contestó: "Solo tienes que decir GRACIAS DIOS!!!

MORALEJA: Seamos agradecidos todos los días de nuestra vida.
- El Señor desea que tengamos un espíritu de gratitud en todo lo que hagamos y digamos. Cuando somos agradecidos, tenemos una mayor felicidad y satisfacción en nuestras vidas, y reconocemos la influencia y las bendiciones del Señor.

Cuando estamos agradecidos por lo que Él nos ha dado, por la vida, por los talentos y la familia, vivimos mejor. La felicidad y la gratitud se traducen en bondad a los demás y el deseo para dar a los demás lo que nosotros tenemos: generosidad y amor.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).

ZANAHORIA, HUEVO O CAFÉ? ... Cuando la adversidad llama a nuestra puerta, que somos?


ZANAHORIA,
HUEVO O CAFÉ?


Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida.

Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bowl. Sacó los huevos y los colocó en otro bowl. Coló el café y lo puso en un tercer bowl.

Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?"
- "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro.
Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?"

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija.

MORALEJA: Cuando la adversidad llama a nuestra puerta, que somos: “Somos una zanahoria, un huevo o un grano de café”.
- Somos una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor nos tocan, nos volvemos débil y perdemos nuestra fortaleza.
- Somos un huevo, que comienza con un corazón malleable y sumiso, – poseyendo un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido nos volvemos una persona dura y rígida. Por fuera nos vemos igual, pero ¿somos una persona amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido lleno de orgullo y egoísmo.
- O somos como un grano de café. El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si somos como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, reaccionemos mejor y hacemos que las cosas a nuestro alrededor mejoren.

El oro para ser purificado debe pasar por el fuego y el ser humano necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es; cómo reaccionamos frente a las pruebas.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra Moscoso).