lunes, 19 de octubre de 2015

LA CAVERNA ... Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 70 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: "Y no te olvides de lo principal".

LA CAVERNA

Cuenta la leyenda que una mu er pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía:

"Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. Pero recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal".

La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal.

La voz misteriosa habló nuevamente. “Tienes solo cinco minutos"

Agotados los cinco minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró.

Recordó, entonces, que el niño quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre.

La riqueza duró poco y la desesperación... para el resto de su vida!

MORALEJA: Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 70 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: "Y no te olvides de lo principal".

Que es para ti lo principal: Dios, la familia, los hijos, los padres, los amigos, la dignidad, la virtud, la integridad, los valores, etc. 

Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre se queda a un lado.

Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial - "Los tesoros del alma".

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL BURRO ... Los hombres nunca logran comprender lo que las mujeres tratan de decirles. No escuchan!

EL BURRO

Un hombre va conduciendo por la carretera cuando de pronto ve que en dirección contraria viene una mujer conduciendo su auto como loca y que al acercarse, baja el vidrio y le grita:

¡BURRO!

El hombre que obviamente no se pudo quedar callado, baja su vidrio y le grita:

¡MULA!

En eso, al doblar la curva, ¡pum! – el idiota se estrella con un gran burro que estaba en medio de la carretera.

MORALEJA: Los hombres nunca logran comprender lo que las mujeres tratan de decirles. No escuchan!

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL LEÓN Y EL MOSQUITO ... No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida. Cuida siempre que la dicha por haber obtenido tus éxitos, no arruinen todo.

EL LEÓN Y EL MOSQUITO

Cierta vez, un Mosquito se le acercó a un León y le dijo: "No le tengo miedo señor León, usted araña con sus garras y muerde con sus dientes. ¡Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón!.

Señor León, usted no es más fuerte que yo, y si cree lo contrario, demuéstremelo. En este mismo momento le desafío a un combate.

Dicho esto, el Mosquito hizo sonar su zumbido y atacó al León picándole muchas veces alrededor de su nariz, donde no tiene pelo.

El León muy incomodado, empezó a arañarse con sus propias garras, hasta que por fin, renunció al combate.

El orgulloso Mosquito hizo sonar nuevamente su zumbido, y voló por doquier alegremente jactándose de su victoria, pero sin darse cuenta, fue a enredarse en la tela de una Araña.

En cuestión de segundos, la Araña se acercó al Mosquito atrapado y antes de devorarlo, el Mosquito se dijo: "Pero que vergüenza conmigo. YO, que he luchado contra los más poderosos y los vencía, voy a perecer a manos de una insignificante Araña.

MORALEJA: No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida. Cuida siempre que la dicha por haber obtenido tus éxitos, no arruinen todo.

Los pequeños pueden vencer a los fuertes con inteligencia y valor, pero no siempre serán invencibles.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Esopo).

EL PESCADOR Y SU SOCIO ... La codicia es una maldición.

EL PESCADOR Y SU SOCIO

Una vez un rey organizó una fiesta y le gustaba el pescado, pero el pescado no estaba disponible.

Un pescador trajo un pez y el portero lo detuvo en la puerta.

El portero le dijo. "Te puedo permitir entrar si me das la mitad de lo que te den".

El pescador estuvo de acuerdo.

El rey estaba muy feliz por haber disfrutado del delicioso pescado.

Entonces pregunto el precio al pescador, y este respondió: "Diez latigazos en la espalda desnuda".

El rey se sorprendió y permitió que le dieran los 10 latigazos al pescador.

Cuando el pescador había recibido cinco latigazos, gritó: "¡Detente, tengo un socio en este negocio. La mitad de las ganancias irá al portero".

El rey entendió la situación y le entrego una buena recompensa al pescador.

El portero recibió cinco latigazos en su espalda desnuda y fue despedido.

MORALEJA: La codicia es una maldición.

Taylor Caldwell dijo: “La codicia es el más feo y detestable de los pecados, porque se alimenta de su propio apetito y nunca se sacia, y su rapacidad aumenta consigo misma”.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

MURIÓ JOSÉ PIRILO ... El que presumiendo anda lo ajeno, termina con los cuernos de la vaca.

MURIÓ JOSÉ PIRILO

Un empleado de una funeraria trabaja de noche, para examinar cuerpos antes que éstos sean sepultados o cremados.

Examina un cuerpo identificado como José Pirilo, que esta pronto para ser cremado y descubre que el difunto posee un pene tan grande como jamás había visto en su vida.

-"Disculpe Sr. Pirilo (piensa el empleado), más no puedo mandarte al crematorio con esa cosa tan grande. Ella tiene que ser conservada para la posteridad".

Con un bisturí remueve el gran pene del muerto, lo guarda en un frasco y se va para la casa. A la primera persona a quien él muestra tal monstruosidad, es a su mujer.

-"Tengo algo increíble para mostrarte, querida. No vas a poder creerlo".

Después, abre el frasco y... al ver el contenido, su mujer grita horrorizada: Oh, mi Dios. Murió Pirilo?

MORALEJA: El que presumiendo anda lo ajeno, termina con los cuernos de la vaca.

- (Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con su moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra).

LA CORNEJA Y LOS PÁJAROS ... El quien se viste con lo ajeno, lo desnudan en concejo. - ¿Es preferible dar lastima con lo de uno que presumir con lo ajeno?

LA CORNEJA Y LOS PÁJAROS

Cuando Júpiter iba a nombrar al rey de los pájaros, los citó para elegir al más hermoso de ellos.

Entonces los pájaros, con ánimo de lavarse y estar presentables, fueron a la orilla de un río.

Pero la corneja, dándose cuenta de su fealdad, se dedicó a recoger las plumas que los pájaros dejaban caer al acicalarse y se las prendió a su cuerpo. Resultó así, aparentemente, ser el más bello de los citados.


El día fijado, los pájaros acudieron a la cita y, entre ellos, la corneja con su multicolor atavío.

Cuando Júpiter ya iba a coronar a la corneja con el premio por su belleza, los pájaros, indignados por su farsa, se le echaron encima. La corneja, completamente desplumada, quedó tal como la naturaleza le había diseñado.

MORALEJA: El quien se viste con lo ajeno, lo desnudan en concejo. - ¿Es preferible dar lastima con lo de uno que presumir con lo ajeno?

Que cada uno construya su propia catedral. - ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas?

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Esopo).

LA VASIJA DE LECHE ... No seas ambicioso de mejor y más próspera fortuna, que vivirás ansioso sin que pueda saciarte cosa alguna.

LA VASIJA DE LECHE

La hija de un granjero llevaba una vasija llena de leche a vender al pueblo, y empezó a hacer planes futuros:

- Cuando venda esta leche, compraré trescientos huevos. Los huevos, descartando los que no nazcan, me darán al menos doscientos pollos.


Los pollos estarán listos para mercadearlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de año tendré suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas.

Cuando esté en el baile todos los muchachos me pretenderán, y yo los valoraré uno a uno.

Pero en ese momento tropezó con una piedra, cayendo junto con la vasija de leche al suelo, regando su contenido.

Y así todos sus planes acabaron en un instante.

MORALEJA: No seas ambicioso de mejor y más próspera fortuna, que vivirás ansioso sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro, mira que ni el presente está seguro.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Jean de la Fontaine).

LA CIGARRA Y LA HORMIGA ... No dediques tu vida sólo a la diversión; trabaja, ahorra y guarda para los momentos de escasez.

LA CIGARRA Y LA HORMIGA

Vivían en el bosque una cigarra y una hormiga.

En verano, la hormiga trabajaba llevando y llevando comida al hormiguero.

Entre tanto, la cigarra se pasaba día y noche cantando.

Cuando llegó el frío invierno, la cigarra se encontró sin nada que comer y, hambrienta, fue a pedir alimento a la hormiga.

-Pero, ¿qué hacías tú cuando el tiempo era cálido mientras yo recogía grano? - preguntó la hormiga enfurruñada.

-Cantaba libremente .contestó orgullosa la cigarra.

-¡Me gusta tu frescura! - Pues si entonces cantabas, baila ahora amiga mía.

MORALEJA: No dediques tu vida sólo a la diversión; trabaja, ahorra y guarda para los momentos de escasez.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Esopo).

LOS TOROS Y LAS RANAS ... Así ocurre con los poderosos y políticos; sus peleas perjudican finalmente a los más débiles.

LOS TOROS Y LAS RANAS 

Cierto día estaban dos toros peleándose en un prado.

Una rana los miraba y suspiraba con tristeza.

Al preguntarle otra qué le ocurría, la rana respondió:

- Uno de ellos perderá y será desterrado.

Como será expulsado del prado, vendrá a la charca y nos perjudicará a todas. Ya verás cómo este combate, que no es nuestro, nos trae malas consecuencias.

Y así fue. El toro perdedor ya no pudo pacer en los campos y tuvo que irse al estanque.

Allí, todos los días, aplastaba con sus pezuñas una buena cantidad de ranas.

MORALEJA: Así ocurre con los poderosos y políticos; sus peleas perjudican finalmente a los más débiles.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Esopo).

EL CABRITO Y EL LOBO FLAUTISTA ... Analiza las propuestas de los demás para no sentirte defraudado con sus consecuencias.

EL CABRITO Y EL LOBO FLAUTISTA

Un cabrito se entretuvo en un prado y, de pronto, se encontró alejado del rebaño.

Al ver que lo perseguía un lobo, se volvió y le dijo: Comprendo lobo, que seré tu almuerzo.

Pero para no morir sin honor, toca la flauta y yo bailaré. Y así lo hicieron.

Pero los perros, al oír el ruido, se asomaron y vieron al lobo.

Éste, descubierto se dijo: Muy bien empleado me está, porque siendo yo cazador, no debí meterme a flautista.

El lobo, al ver a los perros acercase, decidió huir y así el cabrito bailarín quedo libre.

MORALEJA: Analiza las propuestas de los demás para no sentirte defraudado con sus consecuencias.

Para librarnos de las garras del enemigo debemos de ser un cabrito astuto.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Jean de la Fontaine).

EL RUISEÑOR Y EL PAVO REAL ... En la amistad más sincera no existen ni la competencia ni las envidias. El buen amigo es mitad del alma de su amigo.

EL RUISEÑOR Y EL PAVO REAL

Un ruiseñor muy sociable no pudo hallar entre los suyos ningún amigo.

Pensó encontrarlo entre aves de otra familia, por eso se dirigió al pavo real.

- ¡Hermoso pavo –exclamó al verlo-, yo te admiro!

- También yo a ti, dulce ruiseñor – contestó el pavo real.

- Pues seamos amigos – continuó el ruiseñor.

Nosotros no hemos de tener envidia, pues tú eres tan agradable a la vista como yo lo soy al oído.

Y así fue como se hicieron amigos porque entre ellos no se hacían la competencia.

MORALEJA: En la amistad más sincera no existen ni la competencia ni las envidias. El buen amigo es mitad del alma de su amigo.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Jean de la Fontaine).

EL LEÓN Y EL ASNO SALVAJE ... Procura asociarte con los que son de tu condición, porque los poderosos pueden abusar de ti.

EL LEÓN Y EL ASNO SALVAJE

El león y el asno salvaje se juntaron para cazar.

El león utilizaba su fuerza y el asno las coces.

Una vez que acumularon cierto número de piezas, el león las dividió en tres partes y le dijo al asno:


- La primera es mía por ser el rey, la segunda, también es mía por ser tu socio, y, sobre la tercera… mejor vete a dar un paseo y olvídala si no quieres que te vaya muy mal.

MORALEJA: Procura asociarte con los que son de tu condición, porque los poderosos pueden abusar de ti.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Jean de la Fontaine).

SE VENDE FINCA ... No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees.

SE VENDE FINCA

Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su finca.

Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedió gustosamente.

El aviso decía:
"Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto".

El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se había mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas.

El poeta preguntó: ¡Amigo! ¿No se iba de la finca?

El campesino con una sonrisa le respondió:
- No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor.

MORALEJA: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees.

Demos gracias a Dios porque tenemos vida, salud y esperanza de poder seguir luchando para alcanzar nuestras metas.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

LOS ACTOS PEQUEÑOS ... Las pequeñas cosas en la vida son las que tienen más impacto. La bondad, la amabilidad y el servicio nunca pasan de moda.

LOS ACTOS PEQUEÑOS
En el primer día de escuela, un policía patrullaba con su carro los alrededores del colegio.
De pronto vio a una madre con su joven hijo. Ella estaba tratando de ponerle la corbata a su hijo, pero sin éxito.

El policía detuvo su auto, bajo y salió a ayudar a la madre.

El policia tomó la corbata, le hiso un nudo fácil, simple y elegante, si el clásico.

Después se acercó al apuesto jovencito y le puso la corbata mientras este sonreía.

La madre y el jovencito se lo agradecieron.

MORALEJA: Las pequeñas cosas en la vida son las que tienen más impacto. La bondad, la amabilidad y el servicio nunca pasan de moda.

Que todos podamos salir y hacer el bien a los demás.

- (Esta historia con su moraleja fue escrita por Max Guerra y está basada en una historia real de un familiar que es policía en Los Ángeles CA)

VIVAMOS LA VIDA ASI ... Vivamos a plenitud la vida con: Fe, Confianza, Esperanza, Seguridad, Amor y Actitud.

VIVAMOS LA VIDA ASI
1.- Un día los hombres del pueblo decidieron orar para pedir que lloviera. El día de oración, toda la gente se reunió, pero sólo un niño llegó con sombrilla. Eso es FÉ.
2.- Cuándo avientas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es CONFIANZA.
3.- Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente, y sin embargo ponemos la alarma para levantarnos. Eso es ESPERANZA.
4.- Hacemos grandes planes para mañana a pesar de que no conocemos el futuro en lo absoluto. Eso es SEGURIDAD.
5.- Vemos el sufrimiento en el mundo y a pesar de ello nos casamos y tenemos hijos. Eso es AMOR.
6.- Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: “No tengo 70 años, Tengo 16 con 54 años de experiencia”. Eso es ACTITUD.

MORALEJA: Vivamos a plenitud la vida con: Fe, Confianza, Esperanza, Seguridad, Amor y Actitud.

EL ANILLO ... Tú eres como este anillo, eres una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.

EL ANILLO

Un día un sabio maestro recibió la visita de un joven que se dirigió a él para pedirle consejo:

— Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. 

- ¿Cómo puedo mejorar? 

- ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo, le dijo: Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

Encantado maestro, titubeó el joven. Pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y al dárselo al muchacho, agregó: Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, quienes lo miraban con algún interés.

Pero les bastaba el escuchar el precio del anillo; cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

Alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Triste, subió a su caballo y volvió a donde el maestro se encontraba.

Maestro - dijo - lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
Qué importante lo que has dicho, joven amigo - contestó sonriente el maestro.

Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?

Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar y fue a donde el joyero.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

¡58 MONEDAS! — exclamó el joven.

Sí, -replicó el joyero— yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente.

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

Siéntate - dijo el maestro después de escucharlo.

MORALEJA: Tú eres como este anillo, eres una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.

- ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL CABALLO Y EL ASNO ... El verdadero éxito se alcanza cuando se trabaja en equipo, ayudándose mutuamente y sirviéndose unos a otros - incondicionalmente.

EL CABALLO Y EL ASNO

Un hombre tenía un Caballo y un Asno.

Un día, ambos animales iban de camino a la ciudad, sin embargo, el asno, se sintió muy cansado, y le dijo al caballo:

“Por favor, toma una parte de mi carga si te interesa mi vida”.

El caballo haciéndose el sordo, no dijo nada, y el asno ya muy cansado, cayó de imprevisto y murió.

El dueño, viendo muerto a su asno, echó toda la carga sobre el caballo, incluso la piel del asno.

El caballo, suspirando se dijo: "Qué mala suerte tengo. ¡Por no haber ayudado cargar un ligero fardo, ahora tengo que cargar con todo, incluso con la piel del asno”.

MORALEJA: Cada vez que no damos la mano para ayudar a nuestro prójimo que honestamente nos lo está pidiendo, sin que lo notemos en ese momento, en realidad nos estamos perjudicando a nosotros mismos.

El verdadero éxito se alcanza cuando se trabaja en equipo, ayudándose mutuamente y sirviéndose unos a otros - incondicionalmente.

(Esta fábula con su moraleja fue escrita por Esopo).

LOS DOS BURROS ... Hay personas que siguen el ejemplo y los pasos de otros, sin darse cuenta que cargan esponjas, en vez de encontrar el gozo y éxito, se hunden en la tristeza y el fracaso por culpa de sus decisiones.

LOS DOS BURROS

Iban dos burros cargados de sal y esponjas, respectivamente, rumbo a la ciudad.

Mientras caminaban, un río les cortó el paso de improviso, impidiéndoles proseguir su marcha.

Los jumentos se detuvieron pensativos para hacer planes sobre la forma de salvar la corriente.

Al fin, el burro cargado de sal penetró resuelto; pero, tropezando en una piedra, fue a dar con su carga al agua.

Cuando logró incorporarse, advirtió, con gran satisfacción, que su carga había disminuido de peso y así pudo avanzar con rapidez hasta la otra orilla.

Entretanto, el otro burro, contemplando la escena y la buena suerte de su compañero, quiso imitarlo y también se lanzó al agua con su carga.

No bien entró en el río, sus esponjas llenas de agua, aumentaron su peso y le fue imposible continuar el recorrido.

Desesperado trataba de avanzar, pero vencido por el peso y el ímpetu de la corriente se ahogó.

MORALEJA: Le sirve a uno de provecho, lo que a otro deja maltrecho.

Hay personas que siguen el ejemplo y los pasos de otros, sin darse cuenta que cargan esponjas, en vez de encontrar el gozo y éxito, se hunden en la tristeza y el fracaso por culpa de sus decisiones.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Jean de la Fointaine).

CARRERA DE LA ANTORCHA ... Aunque es importante comenzar la carrera, más importante todavía es llegar al final con nuestra antorcha aún encendida.

CARRERA DE LA ANTORCHA
En la antigua Grecia, los corredores competían en una carrera de relevos que se llamaba lampadedromía – significa “Carrera de la Antorcha”.
En la carrera, los corredores sostenían una antorcha en la mano y se la pasaban al siguiente corredor hasta que el último integrante del equipo cruzaba la línea de llegada.
El premio no se otorgaba al equipo que corría más rápido, sino al primer equipo que alcanzara la meta con su antorcha aún encendida.
MORALEJA: Aunque es importante comenzar la carrera, más importante todavía es llegar al final con nuestra antorcha aún encendida.
No nos rindamos, sigamos hacia adelante y lleguemos a la meta con la antorcha encendida.
(Esta historia con su moraleja fue escrita por Dieter F. Uchtdorf).

LA PAZ PERFECTA ... Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.

LA PAZ PERFECTA

Habia un vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.
Muchos artistas intentaron. El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, él miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca.
En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido...
Paz perfecta ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda.
MORALEJA: Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.
“Este es el verdadero significado de la paz.”
(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

PARA “MATAR” A LA SUEGRA ... La persona que ama a los otros también será amada!

PARA “MATAR” A LA SUEGRA

Sucede que había un matrimonio joven, ella se llamaba Lin y su marido Yan.

Ellos vivían en la casa de la madre de Yan, la suegra de Lin, quien era viuda.

Lin tenía dificultades con su suegra, las dos tenían fuerte temperamentos. Lin se irritaba con los hábitos y costumbres de su suegra, quien la criticaba cada vez con más insistencia.

Cuando llegaba Yan a su hogar se encontraba con un clima tenso, lo cual perjudicaba la relación con su esposa.

Un día Lin ya no soportó más la idea de vivir con su suegra, y tomó una decisión muy mala: ir a consultar a un Maestro, viejo amigo de su padre, para deshacerse de su suegra a como diera lugar.

Después de escuchar pacientemente a la joven, el Maestro Huang tomó un ramillete de hierbas y le dijo: “Son hierbas muy venenosas. Pero para que te libres de tu suegra, no las debes usar de una sola vez, pues eso podría levantar sospechas. Las vas a mezclar con la comida, poco a poco, y así la irás envenenando lentamente. En unos meses el veneno actuará, y en menos de un año morirá".

"Pero, para tener la certeza de que, cuando ella muera, nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado en tratarla siempre con mucho cariño. No discutas y ayúdala a resolver sus problemas”.

Lin respondió: “Gracias, Maestro Huang, haré todo lo que me recomiendas”. Lin se quedó muy contenta y volvió entusiasmada con el plan de asesinar a su suegra.

Durante varias semanas Lin sirvió, día a día un refrigerio preparado especialmente para su suegra. Y tenía siempre presente la recomendación del Maestro Huang para evitar sospechas: Controlaba su temperamento, obedecía a su suegra en todo y la trataba como si fuera su propia madre.
Pasados seis meses, toda la familia estaba cambiada. Lin controlaba bien su temperamento y casi nunca se disgustaba. Durante ese tiempo no tuvo una sola discusión con su suegra, que también se mostraba con ella mucho más amable y más fácil de tratar. Ya no la criticaba y la miraba con mucho amor. Yan regresaba con ilusión a su hogar pues era alegre y pacífico.

Entonces Lin fue a ver otra vez al maestro Huang a suplicarle: “Maestro, por favor, ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Es que ella se transformó en una mujer agradable y ahora la quiero como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que yo le he dado.”

El Maestro Huang sonrió y movió la cabeza: “Lin, no te preocupes. Tu suegra no cambió. Quien cambió fuiste tú. Las hierbas que te di son vitaminas para mejorar la salud. El veneno estaba en tus actitudes, pero fue sustituido por el amor y el cariño que comenzaste a darle. Cada vez que le servías, efectivamente el veneno iba saliendo de ti, hasta que terminó por acabarse. Eres libres del veneno del odio y puedes ahora seguir amando a los demás”.

MORALEJA: Un proverbio chino dice: “La persona que ama a los otros también será amada”.

Es coincidente con una frase de San Juan de la Cruz y que dice: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.

(Esta Historia con su moraleja fue escrita por el Padre José Martínez Colín).

LOS MONOS Y LOS PLÁTANOS ... Cuando alguien intenta ir más allá y llegar más lejos, hay una horda dispuesta a impedírselo, aunque nadie sabe por qué.

LOS MONOS Y LOS PLÁTANOS

Un día, un grupo de científicos metió cinco monos en una habitación donde había un racimo de bananas y la única forma de alcanzarlas era mediante una escalera.
El experimento se diseñó de tal forma que cuando uno de los monos subía la escalera para alcanzar una banana, automáticamente el resto de los monos eran bañados con agua helada.
Los monos aprendieron rápido. Para cuando el tercer mono quiso subir la escalera, los otros lo agarraban a patadas antes de que subiera para evitar el castigo del agua.
Muy pronto, ninguno se dejó llevar por la tentación de subir y dejaron la escalera en paz.
Pero entonces los científicos cambiaron uno de los monos por otro nuevo, que, obviamente, no sabía nada del agua. Como buen mono, lo primero que hizo fue intentar tomar una banana, pero de inmediato recibió una buena paliza.
Los científicos fueron cambiando a los monos hasta reemplazar a todos los originales, y, sin embargo, los nuevos monos seguían sin atreverse a subir la escalera y le pegaban al que se acercara a ella, a pesar de que ninguno de los cinco monos había sido jamás bañado con agua fría.
MORALEJA: Cuando alguien intenta ir más allá y llegar más lejos, hay una horda dispuesta a impedírselo, aunque nadie sabe por qué.
Muchas veces nos golpeamos unos a otros y aceptamos una serie de normas sin plantearnos porque estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra.
(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL PARACAIDAS ... Nunca nos olvidemos de las personas que nos salvan en el momento oportuno.

EL PARACAIDAS

Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam.
Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.
Charles se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión.
Un día estaba en un restaurante y un hombre lo salud y le dijo: "Hola, usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo derribaron verdad?"
"Y usted, ¿cómo sabe eso?", le preguntó Charles.
"Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?"
Charles casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondio. "Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí."
Charles esa noche no pudo dormir, meditando: Se preguntaba Cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero.
Pensó también en las horas que ese marinero pasó en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.
Ahora, Charles Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia: ¿Quién empacó hoy tu paracaídas?.
MORALEJA: Desde hoy tratemos de darnos cuenta quien empaca nuestro paracaídas, y seamos agradecidos. Saludemos, demos las gracias, felicitemos a todos aquellos que con su trabajo o servicio podemos nosotros salir adelante.
Nunca nos olvidemos de las personas que nos salvan en el momento oportuno.
(Esta historia con su moraleja fue escrita por un autor desconocido).

EL HOMBRE Y LA HORMIGA ... Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo.

EL HOMBRE Y LA HORMIGA

Un dia, se fue a pique un navío con todo y sus pasajeros.

Un hombre, testigo del naufragio, decía que no eran correctas las decisiones de Dios, puesto que, por castigar a un solo impío, había condenado también a muchos otros inocentes. 

Mientras seguía su discurso, sentado en un sitio plagado de hormigas, una de ellas lo mordió, y entonces, para vengarse, las aplastó y mató a todas. 

Se le apareció al momento un Ángel, y golpeándole con su caduceo, le dijo: 

- Aceptarás ahora que Dios juzga a los hombres del mismo modo que tú juzgas a las hormigas. 

- La diferencia que Dios ama a sus creaciones y tiene un plan de felicidad para ellas en su hogar eterno y tú por venganza matastes a todas estas hormiguitas sin ofrecerles nada mejor a cambio.


MORALEJA:  Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Jean de la Fointane).